Descripción
Rejuvenecimiento facial con luz roja
Además de su papel clave en el postoperatorio, la terapia con luz roja es una de las tecnologías más eficaces y seguras para el rejuvenecimiento de la piel, especialmente en rostro, cuello y escote. Por ello, en Instituto Rubí la utilizamos también como tratamiento estético avanzado, tanto de forma independiente como combinado con otros procedimientos.
Estimula la producción de colágeno y elastina
La fotobiomodulación activa los fibroblastos, responsables de la síntesis de colágeno y elastina. Con sesiones regulares, la piel mejora su firmeza, elasticidad y densidad, ayudando a prevenir y tratar la flacidez cutánea.
Mejora la textura y la luminosidad de la piel
La luz roja favorece la renovación celular y mejora la microcirculación, lo que se traduce en una piel más uniforme, luminosa y con mejor calidad global. Es especialmente beneficiosa para pieles apagadas, cansadas o con signos de estrés.
Atenúa arrugas finas y líneas de expresión
Al mejorar la estructura dérmica desde el interior, la piel se vuelve más resistente y flexible, ayudando a suavizar arrugas finas y líneas de expresión de forma progresiva y natural.
Reduce inflamación y rojeces
Gracias a su efecto modulador de la inflamación, la luz roja es ideal para pieles sensibles, con rojeces o tras tratamientos estéticos más intensos (láser, peelings, radiofrecuencia), acelerando la recuperación y mejorando el confort cutáneo.
Tratamiento seguro, no invasivo y sin tiempo de recuperación
La terapia con luz roja no daña la piel, no provoca descamación ni inflamación post-tratamiento y permite retomar la vida normal de inmediato, lo que la convierte en una opción ideal para quienes buscan resultados visibles sin procedimientos agresivos.
Principales beneficios de la luz roja tras una cirugía plástica:
Acelera la cicatrización
La luz roja estimula la actividad de las mitocondrias, aumentando la producción de energía celular (ATP). Esto permite que los tejidos se reparen antes y de forma más eficiente, favoreciendo una evolución más rápida y de mayor calidad de las heridas quirúrgicas.
Reduce inflamación y edema
Uno de los beneficios más valorados en el postoperatorio es la disminución de la inflamación. La terapia con luz roja mejora la microcirculación y modula la respuesta inflamatoria, ayudando a reducir hinchazón, edemas y sensación de presión en la zona tratada.
Disminuye dolor y molestias
Al reducir la inflamación y mejorar la oxigenación de los tejidos, muchos pacientes experimentan menos dolor, tirantez y molestias durante los primeros días tras la cirugía.
Mejora la calidad de la cicatriz
La luz roja estimula a los fibroblastos y favorece una producción de colágeno más organizada, lo que se traduce en cicatrices más finas, flexibles y estéticamente más favorables, con menor riesgo de engrosamiento o alteraciones de color.
Favorece la vascularización y la oxigenación
Una correcta perfusión sanguínea es clave para obtener buenos resultados en cirugía plástica. La fotobiomodulación ayuda a mejorar el flujo sanguíneo local, algo especialmente importante en cirugía de mama, contorno corporal y cirugía facial.
Reduce el riesgo de complicaciones leves
Como complemento a los cuidados médicos habituales, la luz roja puede ayudar a prevenir retrasos en la cicatrización, inflamación persistente o pequeños seromas, optimizando la evolución postoperatoria.










